Alejandro y una década entre dos mundos: el polo en Chile y Estados Unidos

Con más de una década compitiendo entre Chile y Estados Unidos, el polista repasa su experiencia en ambos países, su visión sobre el crecimiento del polo nacional y los desafíos que se vienen en su carrera.
Lleva más de diez años alternando entre temporadas en Chile y Estados Unidos, lo que le ha permitido vivir dos realidades muy distintas dentro del mismo deporte. En esta entrevista, el jugador analiza las diferencias entre ambos contextos, entrega consejos a quienes sueñan con una carrera profesional y comparte sus objetivos a futuro: ganar el Abierto de Chile nuevamente, seguir creciendo como deportista y contribuir al desarrollo del polo chileno.
—Has jugado tanto en Chile como en Estados Unidos. ¿Cómo ha sido esa experiencia de alternar entre dos contextos tan distintos?
Llevo más de 10 años alternando entre Chile y Estados Unidos. Es una experiencia muy distinta, sobre todo porque allá el polo es mucho más profesional. Las personas con las que compartes van cambiando constantemente. En cambio, en Chile el ambiente es un poco más familiar, aunque poco a poco se ha ido profesionalizando también.
—¿Qué aprendizajes importantes has tenido en tu carrera, especialmente al competir fuera del país?
Lo más importante ha sido aprender a ser responsable, respetuoso y profesional en todo momento. El polo es un deporte muy exigente y con mucho riesgo, por lo que uno debe tomar buenas decisiones, estar muy ordenado y comprometido con lo que hace.
—¿Cómo te preparas física y mentalmente cuando estás en temporada? ¿Tienes alguna rutina o práctica clave que no puede faltar?
Hace poco empecé a tomar más en serio la importancia de lo físico. Antes sentía que con taquear y montar era suficiente, pero ahora he incorporado entrenamientos con rutinas físicas que me han ayudado mucho. Como las temporadas suelen ser largas e intensas, también trato de estar bien mentalmente para no desgastarme y poder terminarlas en óptimas condiciones.
—¿Qué diferencia encuentras entre el polo chileno y el polo que has vivido en Estados Unidos?
En Estados Unidos todo es más profesional. Dependiendo de dónde vayas a competir, hay distintos niveles, lo que es buenísimo porque puedes insertarte en varios lugares según tu hándicap. Además, es un país tan grande que, si te organizas bien, puedes tener trabajo todo el año.
En Chile sigue siendo un deporte más amateur, aunque está evolucionando. Ha mejorado muchísimo en cuanto a caballos, canchas y nivel de competencia. El polo chileno es muy bueno, con torneos a 16 goles y abiertos de 22 a 24 goles. ¡Ojalá la temporada alta fuera más larga!
—¿Cómo visualizas tu carrera en los próximos años? ¿Hay algún país o torneo en particular en el que te gustaría competir?
Quiero seguir mejorando la caballada y armando equipos competitivos para mantenerme en el mejor nivel posible acá, complementando con los viajes a Estados Unidos. Un gran objetivo que tengo es ganar el Abierto de Chile, que cada año se pone más difícil.
—¿Cómo ves el panorama del polo chileno hoy en día, especialmente para los jugadores jóvenes?
El polo chileno ha crecido mucho, sobre todo en infraestructura, calidad de caballos y canchas. Eso ha sido clave para que el nivel general suba, incluso entre los más jóvenes. Hay mucho talento y niños que vienen jugando muy bien, con apoyo y buenas oportunidades. Se ha generado una competencia sana que los va a beneficiar mucho. Hay que aprovecharla.
—¿Hay algún referente o figura del polo que te inspire particularmente?
Siempre fue Gabriel Donoso. Hice mi primer viaje profesional con él, y me llevó a ganar la Copa Coronación en Inglaterra cuando todavía estaba estudiando. Esa experiencia me motivó muchísimo a seguir una carrera como profesional.
—¿Qué consejo le darías a quienes están recién comenzando a jugar polo y sueñan con llegar lejos?
Que se esfuercen al máximo y entrenen todo lo que puedan. Es un deporte hermoso, pero muy sacrificado si uno quiere dedicarse de verdad. Es clave preocuparse mucho por los caballos y tomar buenas decisiones desde el principio.
—¿Cuántos campeonatos de la Triple Corona has ganado y cuál es el que más recuerdas?
He ganado en varias ocasiones los campeonatos de la Triple Corona. Una vez, jugando por Banco Edwards, ganamos la triple completa. También he ganado tres veces el Abierto de Chile, que es el torneo más importante y el que todos soñamos con tener.
El que más recuerdo es el primer Abierto de Chile que gané jugando con mi hermano Matías. Fue muy especial porque era el primero que ganábamos juntos. Ya habíamos ganado varios torneos de hándicap y el Abierto del Club, pero ese aún lo teníamos pendiente.

